La opinión de un experto y su análisis de los resultados de una encuesta publicados en la revista Alma Máter resultan poco favorables para el cartel del 42 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana

Cartel del 42 festival de Cine de La Habana

En un análisis publicado ayer en el sitio Web de la revista Alma Máter, el diseñador cubano Claudio Sotolongo, Máster en Gestión e Innovación de Diseño y Profesor Asistente de Historia del Diseño en la Universidad de La Habana, examina el cartel del 42 Festival de Cine de La Habana, concebido como homenaje a la actuación del personal de la salud durante la pandemia de coronavirus, y declara que la obra no alcanza el acostumbrado nivel de calidad de las campañas de comunicación en el campo de la cultura en Cuba. Una encuesta arrojó que el público comparte en gran medida la apreciación del reconocido especialista.

No queriendo salirnos del tema médico, para la confección de esta reseña nos inspiramos de las etapas del método clínico de atención al paciente:

Relación médico-paciente

El cartel del 42 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, creado por el grupo creativo Nocturnal, recrea visualmente el universo médico y opera bajo el eslogan “Lo que recetó el doctor”. Los integrantes del proyecto Nocturnal son cinco diseñadores de notable trayectoria: Michele Miyares, Giselle Monzón, Raúl Valdés (Raupa), Nelson Ponce y Edel Rodríguez. En entrevista al sitio habanafilmfestival, el grupo expresa su apertura a los juicios y opiniones acerca de su trabajo: “Nos gusta también que haya críticas alrededor de lo que hacemos “.

Análisis de la historia clínica

Claudio Sotolongo introduce su análisis resaltando el histórico reconocimiento público al diseño gráfico en la Isla, y la contribución del cartel a la educación visual de la población. Cita algunas de las grandes campañas culturales que han marcado la memoria visual cubana, y habla de cómo, en estos tiempos de pandemia, el cartel se ha posicionado como un vehículo esencial para la transmisión de mensajes. Cita la entrevista en la cual los diseñadores del cartel declaran que “de entre todos los temas posibles asociados a la situación global escogieron una metáfora médica”.

Examen físico

Posteriormente, ya en terreno técnico, el experto valora las distintas componentes del cartel: tipografía, mensaje, semiótica, color. Apoyado por el cuestionario realizado por Alma Máter, donde las respuestas de los encuestados parecen ratificar sus consideraciones, Claudio reprocha lo ilegible del tratamiento tipográfico, que, aunque se entiende que alude al estereotipo atribuido a los médicos, en este contexto atenta contra la función primaria de la comunicación: su dimensión informativa.

La baja complejidad simbólica de la metáfora -inversamente proporcional al interés que se espera que suscite un soporte que ha habituado a su público a soluciones de elevada carga conceptual-, y la selección cromática, que resulta poco agradable (este aspecto también es corroborado por las cifras), son otros de los elementos que el experto deplora. Completa su argumentación exponiendo el riesgo de provocar efectos contraproducentes en el receptor, por ejemplo, ante la posibilidad de que éste asocie el color verde quirúrgico con episodios médicamente traumáticos.

Diagnóstico

“Un cartel regular, sin grandes contrastes”, enuncia Claudio Sotolongo. El autor recuerda que atraer al público es justamente la función esencial de tal soporte, y advierte que un cartel de débil impacto en el público (sólo un 26% de los encuestados se siente motivado por la imagen), puede menoscabar el impacto de toda la campaña de comunicación. “Resulta sorprendente que un equipo conformado por cinco de nuestros más reconocidos diseñadores de carteles no fuera capaz de encontrar un símbolo médico sobre el cual crear una metáfora visual de mayor complejidad para la edición 42 del evento.”

Tratamiento : Lo que recetó el doctor

En cuanto a la solución, Claudio emite simplemente: “Solo el tiempo dirá, o no, hasta dónde esta transgresión fue lo que nos recetó el doctor”.


Leer el análisis publicado en Alma Máter: Diseño en tiempos de pandemia

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